Tenemos un gran y sencillo reto este curso pastoralmente: Crecer personalmente en la confianza en Dios y contagiar a nuestros alumnos esa confianza en él, que no nos deja nunca de su mano, aunque arrecien vientos difíciles.

Jesús es la cara visible de Dios en la tierra, es Dios hecho persona. Jesús, uno de nosotros, que se pone sandalias, para caminar (calzado cómodo), en este suelo, en nuestras realidades, a nuestro lado. Sólo así puede dejar huella en la Tierra, para aprender y enseñar desde abajo y enseñarnos a tener la mente en el cielo y a alcanzar los mismos pensamientos de su Padre, Dios.

Jesús, que se queda con nosotros en la eucaristía para alimentarnos y hacernos fuertes para poder caminar, amar como Él , hasta ir poco a poco pensando y siendo como Dios Padre quiere.

Jesús nos demostró lo que significa vivir con los pies bien plantados en la tierra, atentos a las situaciones concretas del prójimo y, al mismo tiempo, teniendo siempre el corazón en el cielo, su mergido en la misericordia de Dios.

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